Una activista ambiental en el húmedo departamento de Putumayo, en la selva del sur de Colombia, vive protegida por guardaespaldas del Gobierno. Es una de las decenas de activistas amenazados en Colombia, el país más peligroso del mundo para los ambientalistas.

Ella tuvo que huir de su pueblo en octubre del año pasado, después de que su militancia para oponerse a los cultivos ilícitos que dañan la selva amazónica la convirtieron en blanco de bandas criminales que operan en la zona.

Un récord de 65 defensores del medio ambiente fueron asesinados en Colombia en 2020, según un informe publicado por el grupo de defensa Global Witness. La cifra representa un tercio de los 227 ambientalistas y defensores de la tierra asesinados a nivel mundial en 2020, más que el récord de 212 en 2019. Global Witness cree que su recuento está subestimado, porque muchos asesinatos en zonas rurales, o en algunos países, no se denuncian.

Se trata del segundo año consecutivo en que Colombia registra la mayor cantidad de asesinatos, a pesar de las promesas del gobierno de aumentar la seguridad en las zonas rurales y ofrecer protección a los activistas.

El presidente Iván Duque dejará el cargo en agosto del próximo año y los asesinatos de activistas ambientales se han más que duplicado durante su mandato de cuatro años, según el recuento anual de Global Witness. (Reuters)